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martes, 27 de marzo de 2012

LUZ, GAS....LIBROS

Saludos. Confirmando de nuevo que esta bitácora se sigue convirtiendo en un observatorio del mundo editorial, volvemos a hablar de la editorial "Labreu", que dio un interesante charla-panorama en la librería Laie de Pau Claris, otro de nuestros "caus" culturales habituales. Sería difícil resumir detalladamente todos los argumentos y anécdotas que nos ofrecieron dos de sus tres componentes, Ester Andorrà y Miquel Adam. Trataremos de hacer una síntesis de lo que nos pareció más relevante. En primer lugar querría destacar que el modelo de la editorial se sostiene porque estamos ante una asociación sin ánimo de lucro. Esto es en principio sorprendente y lamentable y muestra, según Adam, como es de complicado subsitir como editor en catalán. Afirmó, y es evidente que estamos de acuerdo, que esto no debería ser así pero el mercado y diversos aspectos de la estructura del ecosistema de libro lo determinan imperativamente. Nos gustó también especialmente que se destacara el factor humano de la edición, frente a las grandes corporaciones editoriales que tienen, como ya dijera Adam en su intervención anterior ya destacada aquí, trabajadores.En contraste podemos decir que Labreu tiene tres promotores entusiastas que, por amor a libro y a la aventura de la edición, sostienen con media jornada y fines de semana de forma heróica un esfuerzo encomiable. También queremos destacar el carácter polifacético de la edición que Miquel Adam ilustraba en la parte inicial de su intervención. Realmente compleja la tarea de editar, de crear un libro y ponerlo a disposición de los lectores. Se ha de saber hacer de todo...de nuevo chocamos ante el carácter híbrido del libro como objeto de consumo, como mercancía y como bien cultural o producto del "esprit" que dirían los franceses. Recordamos una vez más la carta sobre el comercio de libros, un clásico de Diderot que ilustra magníficamente este punto paradójico. Deseamos añadir que una vez más la distribución es destacada como un aspecto fundamental por gente que conoce el sector. Este asunto tan prosaico y en apariencia insustancial, genera grandes quebraderos de cabeza a los pequeños y medianos editores independientes. En este sentido son muy pertinentes las reflexiones que nos trae Adam sobre su experiencia con la autodistribución, verdadera cruz y escuela de un valor incalculable a la vez. Al mismo tiempo al pasar necesariamente a estar en manos de una empresa logística profesional vienen las dudas: ¿Se apuesta por crecer y por tanto se alía uno con una distribuidora mayor pero que tal vez no le conceda a nuestro catálogo una atención suficiente?, o por contra, ¿nos quedamos con una distribuidora modesta, para la que seamos importantes, pero que al tiempo nos limita?. Como estamos aprendiendo cada día en el blog de Manuel Gil al que tanto debemos(http://antinomiaslibro.wordpress.com/)estos aspectos más materiales, alejados desde luego del relumbrón y los fastos de las grandes presentaciones del libro rompedor del año, repercuten enormemente sobre la diversidad editorial y la calidad de los textos que podemos adquirir. No sé si es porque vengo de una charla sobre marxismo, que ya resumiré aquí, pero diría que las "condiciones materiales" que determinan los procesos mediante los cuales se producen los escritos de forma industrial marcan de forma clave el panorama de nuestras librerias. Una última reflexión. Adam señaló que creía firmemente en la existencia de una "burbuja especulativa editorial". La superproducción es enorme y las cifras que se estan manejando a todos los niveles son irreales. Hoy mismo el diario El país nos habla del descenso de los títulos editados(http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/27/actualidad/1332859194_721622.html). Adam confían en que la burbuja explotará y la oportunidad podrá ser aprovechada por los pequeños y medianos editores, que tendrán más fácil emerger y ganar su lugar con textos de calidad que luzcan su brillo propio por encima de zafones y biografías de Anita Obregón. Según Adam en castellano se ha acostumbrado al lector a ser crítico y demandar a los libreros, también a los grandes como la casa del libro, propiedad de Planeta, que cuenten con las editoriales independientes y tengan sus títulos disponibles. Esto aún no pasa tanto con el público catalán pero Adam vaticina que algunos cambios se aproximan, que algo bulle en el fondo del mar editorial catalán. Esperemos que así sea. Mientras lo que queda claro es que Labreu ha abierto una brecha importante y ya permite que nuevas voces se alcen. Reconozcamos su esfuerzo y esperemos que haya abierto el camino a otros que habrán de venir.

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