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domingo, 15 de octubre de 2017

AMBIENTES DE UNA ESPAÑA: EL DESEO DE LA ESPAÑA DE LA REPÚBLICA



Fui con Jennifer al teatro principal. El tema, el de casi siempre, el tema candente estos días a causa de los lamentables acontecimientos en Catalunya: España.

¿Dios mío, que es España? se preguntaba Ortega, mi siempre presente Ortega. Siempre, Ortega, siempre España...nacionalismos, militarismos, derivas golpistas, visigodos, Catalunya, valencia y lo valenciano, el III concilio de Toledo, el alicantinismo ahora.

Pues bien, la obra se llamaba "El laberinto mágico", del intelectual valenciano Max Aub. En realidad "el laberinto mágico" parece que eran una serie de novelas que Aub dedicó a la guerra civil. Yo suelo huirle al tema de "la guerra" porque nadie o casi nadie lo trata como a mi me gustaría, de una forma más o menos analítica y científica...y es lógico.

Sin embargo, cuando leí el anuncio de la obra, me pareció que Aub no había hecho un panfleto partidario...y no me equivoqué.

La obra consistía en una serie de pequeñas historias, un mosaico que pretendía ir dibujando poliédricamente el ser de la República, de los republicanos, de españoles que creían en una cierta España posible y que, idealistas, murieron por ella. Equivocados o no, aunque podamos criticar hoy su extremismo maximalista, no podemos dejar de reconocerles su valor.

Entonces, ¿Cómo eran los republicanos, los partidarios de las muchas repúblicas dentro de la república?. Creían, opino, ante todo en una España mejor, que dejara atrás el atraso que para ellos había traído la tradición de una patria rancia.

Comunistas, anarquistas, socialistas...partidos varios con líderes ingeniosos. Aub se centra una clase obrera movilizada pero a la vez intelectual, que cree en el valor revolucionario de la cultura. Aquellos milicianos representaban una obra de Cervante a las 18h en un pueblo perdido del Maestrazgo y a las 22h morían en el frente de Teruel. Alternaban pluma y fusil con gracilidad, seguramente de forma igualmente indisciplinada y caótica.

Libertad, creían en la libertad...el aplastar con ilusión a los rebeldes, mejor armados y organizados, dirigidos con un mando único. Supieron resistir, sobre todo en Madrid...su epopeya finalmente fue inútil, por muchos motivos, lo que les dio ese halo de románticos derrotado y melancólicos.

Aub nos presenta múltiples situaciones de unos personajes que viven la guerra envueltos en la joie de vivre, que quieren luchar con alegría...qué distintos estos ambientes Barceloneses y populares de la dura castilla, recia y religiosa, que comandaba Franco.

Los nacionales se encomnedaban a dios y rezaban antes de luchar...los republicanos leían a Bécquer, Gustavo Adolfo, y besaban a sus novias con pasión por si aquellos eran los últimos instantes de amor posibles. Dos españas muy diferentes pero igualmente loables en mi opinión...me gustó ver como Aub no machaca a los rebeldes ni los ridiculiza y critica.

Habla Max sobre todo de su propio bando, de su gente, de sus pasiones y formas de ver la vida y la muerte. Quiero pensar que en la España de hoy podemos contar con aquellas energías renovadoras que la represión de más de 40 años no consiguió del todo sofocar...más también quiero creer que estas pasiones se han alejado de la venganza y saben ver aquellos que son movidas por ellas las virtudes de esta otra España tradicional, monárquica, religiosa y conservadora.

Todos, los nacionalistas periféricos también, debemos dejar atrás la mentalidad del "No pasarán". Dejemos pasar a todos y consigamos que no vengan a destruir a las Españas diversas gracias al diálogo. Y es que los republicanos eran muy buenos con la palabra y el ingenio necesario para seducir a la España seca...tal vez con lo mejor de Azaña y de Indalecio Prieto podamos convocar y convencer a los otros Españoles para construir un camino común.

Himno de la República: https://www.youtube.com/watch?v=vFYgsaf-xYc

Soldados la patria 
nos llama a la lid, 
juremos por ella 
vencer o morir.

Serenos y alegres 
valientes y osados 
cantemos soldados 
el himno a la lid. 
De nuestros acentos 
el orbe se admire 
y en nosotros mire 
los hijos del Cid. 

Soldados la patria 
nos llama a la lid, 
juremos por ella 
vencer o morir. 

El mundo vio nunca 
más noble osadia, 
ni vió nunca un día 
más grande el valor, 
que aquel que, inflamados, 
nos vimos del fuego 
excitar a Riego 
de Patria el amor. 

Soldados la patria 
nos llama a la lid, 
juremos por ella 
vencer o morir. 

La trompa guerrera 
sus ecos da al viento, 
horror al sediento, 
ya ruge el cañon 
a Marte, sañudo, 
la audacia provoca 
y el ingenio invoca 
de nuestra nación.

Sobre Max AUB: Max Aub residió en Francia hasta que al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914 su familia tuvo que trasladarse a España y se instaló en Valencia, pues su padre, ciudadano alemán, no podía continuar en tierras galas; Max aprendió el castellano en un tiempo muy corto, declarando, años después, que no podría escribir en otra lengua. Y en 1916 el padre de Max solicitó la nacionalidad española para toda la familia y renunció a la alemana.


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